10 nov 2011

Capítulo 3: "La miraba"

Él la miró pensando que era una fantasma, era demasiado perfecta para ser real. Dejó caer el libro que estaba leyendo y extendió un brazo hacia ella, como intentando desvanecer una ilusión. Pero ella no desapareció, al contrario, se inclinó hacia él como si la gravedad hubiese cambiado y todo el universo atrajera esa bella muchacha hacia él.

Y el sentimiento era mutuo. Ella vió como él alargaba el brazo y sintió la necesidad de acercarse a él y demostrarle lo real que era. A aquel hombre cuya voz había hecho resurgir algo en su corazón que llevaba siglos dormido. Pero algo le impedía acercarse más. Notó en su mano el collar de su madre y en un segundo, esa sensación de bienestar que él había empezado, desapareció. Volvió a la realidad, sonrió al hombre en actitud de disculpa y corrió de vuelta a su casa.

Cuando estuvo lo bastante lejos, miró atrás para descubrir que él se había levantado del árbol y que... la miraba.

9 nov 2011

Capítulo 2: "Princesa del drama"

"Princesa del drama", así la llamaba su madre. Su vida no había sido nunca fácil. Se crió ella sola ya que su madre nunca estaba en casa. Decidió que no iría al colegio, a su madre no le importó. Decidió que quería trabajar, a su madre no le importó. Decidió que se quería casar, a su madre no le importó. Para cuando quiso darse cuenta, dejó de preocuparse por sus acciones, creyendo que todo estaba bien. Y entonces su madre murió y ella heredó su fortuna.

Durante un año su vida se basó en gastar cada céntimo que había en su cuenta, intentando llenar el vacío que había en su pecho. Su padre desapareció tras las faldas de cualquier chica y ese vacío se hizo más hondo. Hasta que un día, visitando la biblioteca de su madre, encontró un libro distinto a todos los demás. Era azul y destacaba entre los demás tomos de la enciclopedia más antigua que ella había visto. Se acercó al libro y lo abrió. De él cayó un sobre que, al darle la vuelta, reveló su nombre... escrito con la letra de su madre. Abrió el sobre con más miedo que otra cosa, pero lo único que encontró fue una gargantilla... ninguna nota y a pesar del tiempo que había pasado, la reconoció: era la gargantilla de su madre. El colgante del ying yang que tantas veces había visto. Pero ¿por qué no se lo había dado? ¿Por qué lo había escondido?

Salió de casa y corrió sin ningún destino, pasando entre los árboles, arañándose con las ramas y tropezando con las piedras. Cuando creía que sus piernas no podrían aguantarla más, oyó a alguien. Alguien estaba leyendo en voz alta. Intentó acercarse poco a poco para pasar desapercibida, pero una rama la delató... y él la miró.

8 nov 2011

Capítulo 1: "La llamaban Princesa"

Aprendió antes a caminar que a hablar, quizás por eso nunca fue un gran hablador. Pero ¿andar? Nunca paró. Volvía loca a su madre escapándose a aquel viejo árbol. Allí podía soñar con ser lo que nunca le dejarían ser: astronauta, Jedi, transformer, príncipe...

Pasaron los años, pero él seguía visitando su árbol. Le llevaba historias del colegio, del instituto, de su madre, de su novia, de su ex, de la universidad... Con el tiempo el corazón del niño se volvió tan duro como la corteza del árbol que tanto amaba. Sólo sonreía cuando se ponía esa corona que su padre le regaló al cumplir 3 años. Ya no le cabía, eso saltaba a la vista, pero ¿por qué seguía poniéndoselo? Sólo él lo sabía...

Una tarde, mientras el "no tan niño" leía en voz alta un libro de poemas, sentado bajo su amado árbol y con su corona en la cabeza, un ruido le sobresaltó. Levantó la mirada y la encontró... Seguramente te preguntarás a quién. Era una joven con un aura especial... la llamaban Princesa.